miércoles, 20 de mayo de 2009

Hay idiomas que no entiendo

Te he querido, tú bien lo sabes.
Te he querido y te quiero
a pesar del hilo de luto que me hilvana
al filo de la tarde.

Elsa Lopez

Te he querido
-sé que tú lo sabes-
pero a fuerza de no verte
mi mirada ha olvidado como se acaricia
y mi piel se niega a salir
del cajón de las medias
-único sitio en el que encuentras sensaciones-
A mi ceguera de poco le sirven ya
esos fuegos de artificio que ahora enciendes
-según he leído, lo de la llama del amor
es otra cosa-
Te he buscado en la luz
que se apaga en mi persiana,
en las cicatrices por las que sangra
la cara oculta de la luna
y hasta en las botellas vacías que duermen
bajo mi mesa,
Mi garganta se ha quedado sorda
gritando tu nombre
en los tejados y en la orilla del mar;
desde el exilio húmedo de mis dedos
y en los latidos calientes de mis muslos,
pero tu respuesta es siempre el silencio
- un idioma en el que no me he doctorado
y que no sé traducir
aunque me lo presentes escrito-
Así que no te empeñes en llamar mi atención,
y sigamos con el trueque de la carne,
que no es mal juego.

6 comentarios:

Marian Raméntol Serratosa dijo...

A veces los idiomas nos traicinan, Ana, porque no hay palabra que alcance, sólo el poema sabe exactamente dónde colocarnos.

Un abrazote
Marian

Bibiana Poveda dijo...

Ana, qué poemazo. Me quedé así, como incrustada en él, en lo que me significan esos silencios incomprensibles.
Ese idioma...
El trueque de la carne no es mal juego, pero...
Abrazo-te. Releo-te.

Ana Clavero dijo...

Así es Marian, y cuando el idioma es el silencion la traición se hace aún más patente.

Gracias por tu visita.

Un abrazo

Bletisa dijo...

El silencio es uno de los mejores idiomas Ana. El secreto radica en aprenderlo como cualquier otro idioma.
Ya está, no hay más truco.

Mientras, podemos seguir con el trueque de la carne que dentro lo malo, no es lo peor.

Dicen los cánones que un poeta no debe desnudarse pero tú lo haces tanto como yo.
Es una buena sensación esa de ir en pelota picada a ver lo que pasa.

Ana Clavero dijo...

Gracias Bibi por estar siempre cerquita.

Un abrazo

Ana Clavero dijo...

Yo es que no sé hacerlo sin desnudarme, Amparo. Igual es que soy un poquito exhibicionista.

En lo del idioma del silencio me esfuerzo, pero a mi que soy muy de rajar me cuesta la misma vida.

Me alegra verte de vuelta.

Un abrazo