Ya hace más de un més que la felicidad llegó a mi casa.
La felicidad tiene ojos grandes,
tus mismos apellidos
y hasta tus dedos de pianista.
Me conmovió tu gesto de nacer
mirando a la vida de frente
y desde ese momento me propuse
mostrarte la libertad de los pájaros.
Te conviene aprender
que la vida es resistencia
y que a los miedos se les vence.
Tendrás siempre mi mano
para ayudarte a caminar
sobre espinas, y también sobre rosas.
Un día pronunciarás esas palabras
que a mi se me negaron:
Te quiero abuela Ana
Una feria estallará en mi garganta,
y cuando escribas mar en las paredes,
vestiré la mejor de mis sonrisas
y te pondré la luna entre los dedos
Poema del día: "Canto del iniciado", de Patrice Kayo (Camerún, 1942-2021)
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Todas las mujeres de mi padre
maltrataban a mi madre
Pero sus hijos no sabían danzar
Soy yo quien he ocupado el escabel de mi padre
Y mi madre se...
Hace 17 horas