lunes, 30 de noviembre de 2009

Un poema de Irene Sánchez Carrón.

Sin edad

“Es tarde para la rosa.
Es pronto para el invierno”

Dulce María Loinaz



Hoy sueño que caminas a mi lado

y juegan en el suelo nuestras sombras
como gráciles aves sin edad.
Y la sombra sin edad de tu mano
acaricia un lugar en el suelo
donde podría estar mi corazón.
Y la sombra sin sombras de mis labios
busca el lugar exacto
donde dejar los besos, las palabras.
La soledad es sólo
el peso de tu nombre en la memoria.

8 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Me gustó.. esta precioso..
Gracias por compartirlo.

Es un placer visitar tu espacio.
Un abrazo
Saludos fraternos..

Que tengas una semana excelente..

María Eleonor dijo...

Bello, más que bello, un poema de altura.

Anónimo dijo...

¡JODERRRRRRR! Doña Ana, cómo se las gasta, me voy a tener que llevar sus versos a mis soledades, muy requtebien, como dice esa señora hay altura, pero recuerde lo de la rabadilla ay de ayes.

Ana Clavero dijo...

Gracias Adolfo

Ana Clavero dijo...

Gracias por tu visita María Eleonor. El poema no es mio, es de una poeta extremeña, que me encanta.

Saludos

Ana Clavero dijo...

Don Enrique, que el poema es de Irene Sánchez Carrón, qué más quisiera yo que escribir así.

Jajajaja, lo de la rabadilla no se olvida, sigue dando por saco.

Un besazo enorme.

Anónimo dijo...

Pero cómo me ha concido si soy anónimo juaaaaaa ah por lo payaso, pues oiga me apunto a esa señora extremeña y de paso me llevo el beso enorme

Eugenio dijo...

Me quedo con la última parte, est de del nombre y la soledad...

En sí, no hay más soledad que la nuestra y la compartida con un nombre, en eso estoy de acuerdo.

Un beso