miércoles, 11 de febrero de 2009

Once de febrero




Es probable que me esté precipitando al volver, primero porque puede que pronto – ojalá que sea pronto porque estoy deseando terminar - tenga que despedirme por otro tiempecito ya que los batas verdes me vuelven a pagar una vacaciones en uno de sus “acogedores” centros de descanso; y segundo porque, como diría Mayte Sánchez Sempere, estoy en el más absoluto de los silencios poéticos. La verdad es que tampoco es que me preocupe demasiado ya que el mundo no se pierde mucho porque yo no escriba y porque sé que cuando se me pase este “estrés enfermeril, volveré a lucir con todo mi esplendor y saldrá a flote la veinteañera que nunca fui, y que me niego ahora a no ser, y volveré a guardarme en la guantera el sentido del ridículo y haré publicos, una vez más, mis desvaríos.

Hoy, además, necesito decir que estoy triste, muy triste. No sé si alguien se llegará a enterar porque me parece que este blog lo visito yo y poca gente más, pero tengo decirle al mundo que necesito a mi padre. Llevo casi un año echándolo de menos, pero en días señalados como el de hoy, el día en que hubiera cumplido 81 años, lo tengo más presente que nunca.

Te necesito papá, necesito que me ayudes a seguir adelante, a volver a ser el vendaval ponía a todos en movimiento. Por favor, papá, sigue llevándome de tu mano.

Supongo que mucha gente pensará que estas cosas lo mejor es guardárselas para nuestros adentros, pero yo soy de las que necesita compartir tanto alegrías como tristezas, aunque con ello me arriesgue a que algunos en este mundillo virtual digan que vivo de dar pena. Allá cada uno con sus análisis y sus pensamientos. Yo sé que no es así.

Otra noche encendida entre los dedos
de la niña de trenzas.
La primavera está siendo muy fría
y su padre partió sin el abrigo.
Tan frágil parecía cuando se fue
que la niña de trenzas se clavó
las uñas en las palmas de las manos
para no hacerle daño con su rabia.
No quiere la niña de trenzas
que se apague la noche,
porque de día, aunque el aire huela a lluvia
y en sus labios no prenda risa alguna,
tendrá que reír.
De día tendrá que reclamarle
a la Vida promesas.
Y ella sabe las prisas que se da
la vida, por cobrar las deudas pendientes.

10 comentarios:

Bibiana Poveda dijo...

Ana...yo también lo extraño, desde hace tanto tiempo. Conicidentemente, por estos febreros, más todavía.
Y, es una "suerte" (por decir suerte, que no creo) que alguien escriba lo que siento.
Gracias. Un abrazo grande de una veinteañera que tampoco fue...

Billy MacGregor dijo...

Yo soy uno de esos pocos.
Tú a lo tuyo Ana, el que te quiera como eres que te quiera, y el que no, que le pique un pavo.

Luna dijo...

Somos varios, y esto lo digo en varios sentidos.
Hay personas a las que uno extraña y necesita cada dìa, y cada instante es uno para recordarlo y sentir la alegrìa de -al menos- haber tenido la oportunidad de que formaran parte de nuestras vidas, un abrazo Ana, hasta la vuelta, Luna.-

víctor vergara dijo...

Gracias por volver.
si tuvieras colocado en tu blog un contador, verías que te visitan más gente de las que crees.
Tú sé siempre como eres, que los demás te lo agradeceremos.
Me vuelve a emocionar este poema, igual que cuando lo leí en L8.

Un abrazo.

Ana Clavero dijo...

Pues tendremos que solucionar lo de no haber sido veinteañera, no Bibiana? Dice el refrán que nunca es tarde...

Gracias por tu visita.

Un abrazo

Ana Clavero dijo...

Sabes Billy? Doy por bien empleados los posibles disgustillos que me haya llevado la red porque lo bueno que he conseguido supera con creces a lo malo y para muestra valga la oportunidad que me brinda nuestro "San Internete" de poder disfrutar de letras como las tuyas.

Miles de gracias por tu visita.

Un besazo

Ana Clavero dijo...

Tienes razón, Luna, los momentos de tristeza se superan porque ha tenido una la enorme suerte de ser engendrada por alguien como él.

Miles de gracias por tu visita.

Un abrazo

Ana Clavero dijo...

Me parece que no me queda otra, a mi edad, que seguir siendo como soy, para bien y para mal. No me veo yo con cuerpo a estas alturas como para cambiar mi forma de actuar.

Es un gusto tenerte cerquita, sevillano. Otra vez bendito "San Internete"

Un abrazo enorme.

Caty dijo...

Ana,... que decirte...que te pueda consolar, de veras te entiendo pues yo llevo hechando de menos a mi hermana 3 años,justo los hizo en febrero. Me encanta como eres, pues expresar los sentimientos es una virtud que no todos tenemos, y esa virtud hace que muchos nos sintamos identificados y te comprendamos.
Animo y ten la certeza de que él te ayudara. Besos guapetona.
Caty

Ana Clavero dijo...

Caty, no sabes la ilusión que me ha hecho tu mensaje. Gracias por dejar aquí tu huella.

Te envio un abrazo enorme y todo el ánimo del mundo.

Recuerda, con nosotras no hay quien pueda, así que p'alante con dos ovarios.