
No me has querido y huyes por tus años
a un país donde yo no existo,
pero cuanto me dejas al dejarme.
(José Luís García Martín)
He sido la ramera más barata
de la cuarta esquina de tu cama.
Inquilina de hoteles sin tejado
de cinco estrellas.
Exiliada forzosa
del tacto de tu voz
y tan desubicada de tu vientre
como el último día
de febrero en bisiesto.
Te marchas y me dejas
paladeando el sabor, a ratos agrio,
de mi mundo – que no es el tuyo-.
En la lavadora dan vueltas mis miserias
junto con la mariposa de mi tanga
-cuyas alas nunca arrancaste a bocados-
Pero me he quedo con algo más
que el humo de un recuerdo
entre las piernas.
Ahora soy algo más sabia,
y sé que puede ser bello el otoño,
aunque no baile samba.