Amanece y la luz amordaza la sangre,
desgastando la lengua con el desasosiego.
Labios secos de besos,
un temblor de farolas en los muslos
y la melancolía velando cicatrices.
No hay nortes para el sueño en el que yo te abarco,
ni es posible arrastrarme hasta tu boca
y beberte a sorbitos de dolor.
Mis ojos, tan cansados de estaciones,
se han desarmado de horizontes.
Toca abrochar las ganas del agua y escampar sueños.
Poema del día: "Huecos esplendentes", de Carmen Berenguer (Chile, 1946-2024)
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Emporios
donde se estremeció el candor de las mieses en el vecindario
y
su ninfa única y temporera
avisó las mercas tumbadas en las boreales curvas
y hueco...
Hace 11 horas
6 comentarios:
A ti no puede desarmarte nadie, que lo sepas.
Un abrazo
Marian
Precioso poema, Ana, ya te lo he dicho antes y lo repito.
Besote grande.
Gracias Marian por estar siempre.
Un abrazo enorme.
Gracias Carmen. Siempre generosa conmigo y siempre regalándome cariño.
Un besazo
Es un poema magnífico, Ana.
Pero, si abrochemos unas ganas, abramos otras. El caleidoscopio nos espera cada mañana, lleno de colores.
Un besazo
Gracias por tu visita, Victor. Ojalá este sea el comienzo de tu reincorporación a los blogs e, incluso, a los foros.
Un abrazo enorme.
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