Hemos pasado tantas lluvias
que se nos desinventan las caricias
y se nos estrangulan los besos en la lengua
Yo no puedo ponerme minifaldas
y a ti te están creciendo canas
en los reflejos verdes de los ojos
Tuvimos que emigrar de unas cuantas tormentas.
Se replegaron los relojes
en más de una ocasión,
diluyendo la tinta de algún sueño
Hoy tus duendes apenas se aventuran
a trepar por mi vientre,
los míos se emborrachan de desgana;
pero nos quedan risas
para vestir de rojo amaneceres
y hacer que ardan otoños.
Poema del día: "La margarita", de Emilio Araúxo (España, 1946)
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más extraño querer saber
por qué el pueblo llevaba el nombre de una flor
dejaron la pared blanca
está sellada con la hoja de un arce
fue la primera aparici...
Hace 18 horas
4 comentarios:
Llueve en Montevideo, la primavera parece no recordar el camino de regreso a este lugar.
Por eso cuando lei este poema ,no pude evitar sonreir: lo confieso ,me gustaria poder escribir así.
Saludos desde una lluviosa y eternamente melancolica Montevideo.
Luis.
PD:por supuesto que si queres podes visitar mi guarida www.usaelreflejo.blogspot.com
Que no nos falte la risa capaz de incendiar otoños Anita, que nos nos falte.
Gracias por tu visita, Incal. Iré a devolvértela.
Un abrazo.
Ojalá no nos falte nunca la risa, Amparo.
Un abrazo
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