Ya hace más de un més que la felicidad llegó a mi casa.
La felicidad tiene ojos grandes,
tus mismos apellidos
y hasta tus dedos de pianista.
Me conmovió tu gesto de nacer
mirando a la vida de frente
y desde ese momento me propuse
mostrarte la libertad de los pájaros.
Te conviene aprender
que la vida es resistencia
y que a los miedos se les vence.
Tendrás siempre mi mano
para ayudarte a caminar
sobre espinas, y también sobre rosas.
Un día pronunciarás esas palabras
que a mi se me negaron:
Te quiero abuela Ana
Una feria estallará en mi garganta,
y cuando escribas mar en las paredes,
vestiré la mejor de mis sonrisas
y te pondré la luna entre los dedos
Poema del día: "El chiminellero", de Marianne Moore (Estados Unidos,
1887-1972)
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Durero hubiera tenido motivos para vivir
en esta aldea, con ocho ballenas varadas
a la vista; con el dulce aire del mar que entra en tu casa
en...
Hace 1 día
